Experiencia en la clase de pensamiento sistémico:
Como estudiante de cuarto
semestre del programa de Ingeniería Industrial, actualmente curso la materia de
Pensamiento Sistémico, una clase cuyo nombre en un primer momento pudiera
parecer completamente extraño y alejado de nuestro entendimiento, pero que con
el tiempo nos lleva a descubrir cuan relacionada se encuentra con cualquier
actividad que realizamos en nuestro diario vivir. El siguiente escrito, a
manera de reseña personal, tiene como propósito describir el proceso que he
vivido durante estos tres meses cursando la clase de pensamiento sistémico,
para finalmente compararlo y contrastarlo con las ideas que nos plantea un
video sobre el pensamiento sistémico y otro sobre la osadía de atrevernos a soñar.
Cuando a un estudiante de
ingeniería industrial le preguntan por qué decidió estudiar esa carrera, nos
encontramos con respuestas como “porque tiene un campo de acción muy amplio”,
“porque puedo trabajar en muchas cosas”, etc. Pero en mi caso particular y creo
que en el de muchos estudiantes de esta profesión también, si me preguntarán en
qué consiste la ingeniería industrial y qué significa ser un ingeniero
industrial, de antemano diría que es una de las preguntas más difíciles de
contestar y creo que este hecho no es gratuito. En su formación, el ingeniero
industrial debe enfrentarse a múltiples cursos, de múltiples ramas del
conocimiento, que muchas veces parecieran no tener relación alguna; es como si
el ingeniero industrial aprendiera de todo un poco, pero a la vez no aprendiera
nada.
Esta era básicamente la noción
que tenía unos semestres atrás, cuando no había cursado ninguna materia
especializada de ingeniería industrial. Sin embargo, al cursar en tercer
semestre la materia procesos y procedimientos, empecé a entender un poco mejor
lo que significaba la profesión y a lo que me enfrentaría en la vida laboral.
Creo que la idea que con mayor fuerza se acentuó en mí, fue que el ingeniero
industrial debe ser un mejorador continuo y en este sentido debe ser capaz de
mejorar cualquier sistema, sin importar lo bien que éste parezca estar. Así
llegue a cuarto semestre con una idea superficial sobre lo que significaba ser
un ingeniero industrial, pero aún con muchos vacíos y expectativas sobre cómo
podía ejecutar el ingeniero este rol de mejorador continuo y a través de qué
herramientas.
Había escuchado antes el término
pensamiento sistémico y pensaba que se trataba simplemente de un concepto como
cualquier otro, que podía ser explicado en una clase o dos máximo. En un primer
momento no entendía realmente por qué me encontraba viendo una clase en la que
me enseñaran qué era el pensamiento sistémico. Era en ese “me enseñaran qué
era” donde precisamente estaba equivocado, porque a medida que fueron pasando
las clases comencé entender que uno no “aprende” el pensamiento sistémico, sino
que “se desarrolla”. A través de las diferentes actividades y consignas
asignadas por el maestro, fui entendiendo que la habilidad fundamental que
debíamos desarrollar, era aprender a relacionar todos los elementos, de
lecturas y conceptos en este caso, por más difícil que pudiera parecer y por
más alejados que pudieran estar unos elementos de otros.
Finalmente terminaba descubriendo
que todos los elementos poseen una relación, y que el pensar sistémicamente
radica precisamente en la habilidad de identificar y entender todas las
relaciones entre los elementos de un sistema. Ahora empezaba a comprender que
el ingeniero industrial debía ser un profesional con esta habilidad fuertemente
desarrollada, y que yo, como estudiante de ingeniería industrial, debía estar
en la capacidad de empezar a desarrollar una visión más amplia de las
estructuras, para establecer relaciones entre ellas, evitando así un
pensamiento lineal de las cosas. Este hecho me llamó mucho la atención, ya que
ahora tenía otro elemento que hacía la diferencia entre la ingeniería
industrial y otras profesiones y me ayudaba a entender cuán importante podía
ser un ingeniero industrial dentro de una organización o un sistema.
Ahora pienso que no necesito
muchas más razones para estar seguro que cualquier organización requiere de un
ingeniero industrial, con sus conocimientos y herramientas al servicio del
crecimiento y la mejora del sistema completo. Resulta crucial que en cualquier
empresa haya un profesional con una visión lo suficientemente amplia y con una
habilidad especial para establecer y entender todas las relaciones entre los
elementos que están generando un problema, que no están dejando crecer la
empresa, que están consumiendo recursos excesivamente, etc. Y que finalmente
integrando todos esos elementos, ser capaz de formular e implementar las
mejores soluciones para la compañía.
Este profesional debe ser precisamente
un ingeniero industrial con un pensamiento sistémico fuertemente desarrollado.
Por estos motivos, personalmente espero aplicar el pensamiento sistémico en la
ingeniería industrial como una herramienta que me permita en mi vida
profesional, identificar y entender cómo se relacionan todas las variables para
la resolución de un determinado problema dentro de una compañía, para así tomar
las mejores decisiones y finalmente optimizar los procesos determinantes para
la estabilidad, el crecimiento y la prosperidad del sistema. Además, en
relación con lo anterior, espero aplicar el pensamiento sistémico para evitar
un pensamiento lineal, que me lleve a tomar decisiones erradas y apresuradas,
que finalmente terminen siendo soluciones contraproducentes.
Otro de los elementos que no compartía en un principio, era que la clase
de pensamiento sistémico tuviera un componente práctico que consistiera en un
videojuego de estrategia. Me parecía que no tenía sentido que una clase teórica
se pudiese complementar con un video juego como “Rise of Nations”, sobre todo
porque siempre había tenido un especial rechazo hacia este tipo de juegos. No
obstante, a medida que fueron pasando las semanas, empecé a sentir que
disfrutaba de las partidas y complementado con los diferentes talleres, me di
cuenta que existía una gran relación entre cada movimiento que se hacía en el
juego y el pensamiento sistémico.
Este videojuego de estrategia, requiere del análisis simultáneo de un
gran número de variables en las acciones que se ejecutan y las decisiones que
se toman. Por ejemplo, en el proceso de obtención de recursos, es necesario
considerar factores tales como el número de aldeanos con los que se cuenta, la
ubicación de las fuentes de recursos, las construcciones para la obtención de
los mismos, la edad en la que se encuentra la partida, etc. De esta manera,
cada vez con mayor conciencia, he podido identificar que estoy aplicando el
pensamiento sistémico en el video juego, al lograr identificar y posteriormente
relacionar diferentes variables de forma simultánea, para lograr movimientos
acertados que me lleven a la victoria de la partida.
Relacionando mi proceso durante la clase con el video de pensamiento
sistémico, y teniendo en cuenta los conocimientos que he adquirido sobre este
concepto, me parece muy acertado lo que afirma el video acerca de la
optimización de los sistemas a través de economizar los recursos escasos, como
uno de los objetivos del pensamiento sistémico. Es un hecho que las tareas
críticas, que requieren en mayor medida de un recurso escaso como el tiempo, deben
ser analizadas con mayor detalle a través de los ojos del pensamiento
sistémico, para así contribuir a la optimización del sistema completo. También
resulta fundamental la identificación y eliminación de barreras que frenen o
retrasen los procesos, así como la mejora de las herramientas que por el
contrario contribuyan al progreso. El pensamiento sistémico debe permitir
construir sistemas con mayor facilidad para ser gerenciados, en los que se
requiera menor intervención para alcanzar los beneficios deseados. No se debe
olvidar tampoco la importancia de una retroalimentación continua de los
procesos, que a su vez permita ajustarlos constantemente, sobre todo cuando se
trata de aumentar la capacidad del mismo, donde ya sería necesario rediseñar la
estructura del sistema. Finalmente, es fundamental tener en cuenta que la
aplicación del pensamiento sistémico con la finalidad de optimizar los
procesos, se puede aplicar en tres niveles diferentes: dentro del propio
sistema, en las estructuras o diseño del mismo y en el contexto o estructuras
globales.
Para finalizar, integrando el mensaje que nos deja el video “¿Te atreves
a soñar?” con las ideas expuestas anteriormente, considero que el pensamiento
sistémico es una herramienta que nos invita a ir más allá de los esquemas
normales y cotidianos, de nuestra zona cómoda y de lo que nos resulta sencillo.
El pensamiento sistémico, sobre todo en el ingeniero industrial, precisamente
permite romper con los esquemas y buscar relaciones donde parecieran no
existir, nos motiva a pensar más allá de lo que observamos superficialmente y a
buscar soluciones fuera de lo rutinario. Como estudiante de ingeniería
industrial espero poder desarrollar el pensamiento visionario que propone el video, despojándome de todo
prejuicio o temor hacia el futuro incierto, de tal manera que pueda alcanzar
mis metas como profesional, sin importar que tenga que salir de los esquemas
cotidianos y de la zona cómoda que tanto nos domina.
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